miércoles, 12 de noviembre de 2014

La laguna La Salada no inundará a La Dulce

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El agua que amenaza a la localidad es proveniente de la cuenca del arroyo La Reserva que es hacia adonde debe ser derivada antes de llegar a la población. Los trabajos realizados aparentemente no están funcionando adecuadamente


Desde fines de los años ´90 o principio del 2000, la laguna La Salada se convirtió en un foco de conflicto, que en la fecha están alcanzando ribetes impensados. Algunos funcionarios hablan de expropiar tierras para hacer canalizaciones amparándose ante la posibilidad de que la localidad de La Dulce se inunde; otros se quejan por los daños que la creciente de ese ojo de agua les produjo; los más sensatos amparándose en estudios realizados por profesionales del Grupo de Investigación Hidrogeología del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Mar del Plata y del Conicet, se oponen defendiendo el impacto ambiental que puede significar trasvasar aguas entre cuencas, y el desastre ecológico que puede significar. En medio de este conflicto, no faltaron anónimos y, trascendió, amenazas que podrían ser las causas de la paralización de obras de saneamiento de las aguas en la localidad de La Dulce.
Es ilógico pensar que la laguna La Salada, ubicada en el acceso a la localidad de Comandante Nicanor Olivera (Estación La Dulce) y Ruta Provincial 86 pueda inundar a esa población porque ésta se encuentra mucho más elevada que la laguna, teniendo en cuenta el nivel del mar.
Por otra parte, conclusiones de los profesionales de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del Conicet fueron contundentes: “El humedal laguna La Salada se nutre de aguas subterráneas provenientes de napas freáticas, no recibiendo aportes de significancia de aguas superficiales”. Además en el trabajo científico que realizaron en ese lugar, denominado “El agua subterránea en el funcionamiento hidrológico de los humedales del Sudeste Bonaerense, Provincia de Buenos Aires, Argentina” destacó la importancia hidrogeológica que “este humedal tiene para la vulnerabilidad del acuífero y la necesidad imperiosa de su conservación en estado natural, sin modificaciones artificiales por ser una fuente de recarga del mencionado acuífero”.
En el año 2005, la ingeniera Susana Laborde, de la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas determinó la necesidad de estudiar el impacto ambiental que se causaría en el Río Quequén Grande al aportarle un volumen de agua con alta concentración de sales como se habría proyectado y por otra parte también indicó que el egreso artificial de aguas desde la laguna La Salada concentraría sus sales y la calidad de sus aguas empeoraría. En principio, la profesional puso énfasis en no derivar más agua al Río Quequén Grande a través de canales.
Teniendo en cuenta el impacto ambiental que se puede dar si se modifica el humedal laguna La Salada, el sentido común indica la importancia de dejar todo como naturalmente debe ser.
No obstante la laguna sigue creciendo. A principio de esta década, los dueños del campo donde está emplazada La Salada realizaron construcciones en el lecho. Sin dudas no contemplaron que la obra se hizo en un sitio que en épocas de creciente el agua desborda hacia ese lugar. En la actualidad, con las napas freáticas casi a flor de suelo, hoy está todo bajo agua. De allí el reclamo constante de realizar una canalización hacia el Río Quequén Grande, que está muy cerca, sin interesar las consecuencias que puede acarrear un trabajo de esta naturaleza.
Por otra parte, la localidad de La Dulce está amenazada por las aguas, pero las que provienen de la cuenca del arroyo La Reserva y de la zona de Lumb. Cabe destacar que las derivaciones por los pluviales son de los años 50. Estos no se alteraron, en cambio sí, la cantidad de lluvia. Además, los aportes subterráneos en un año fueron de 6.010.000 m3, y siguen aumentando. Por esa razón sigue creciendo La Salada como cientos de lagunas en toda la Provincia.
Aquellos que pretenden declarar la necesidad y urgencia de canalizar la laguna La Salada, argumentando el peligro que corre La Dulce de ser inundada, o que el crecimiento de la mencionada laguna es consecuencia del agua que le derivan desde la localidad, queda totalmente desdibujado ante estos estudios y conclusiones de profesionales.
Conocedora, estudiosa y muy respetuosa de la Naturaleza, Joan Elizabeth Cuthbert de López Pueyrredón, del establecimiento Malal Tuel Chico, ubicado en la Ruta Provincial 86, kilómetro 51, es la principal oponente al trasvase de aguas de distintas cuencas. Si bien, el canal o entubado que se pretenden hacer pasa por su campo y destruirá una de las vistas más hermosas de Río Quequén Grande, entiende que “hacer ese trabajo es gastar dinero inadecuadamente porque La Dulce no corre riesgo por La Salada; no se solucionará el inconveniente, y además, cuando el Río Quequén crece furioso, hará de tapón al by pass de la laguna, aportando incluso, más agua”, expresó, además de imaginarse el verdadero desastre ambiental que significará ese trabajo.
Algunos funcionarios creen que la actitud de Joan López Pueyrredón “es un capricho”, pero “lejos está de serlo, lo que digo está avalado por estudios realizados por profesionales. No entiendo como (las autoridades) no lo tienen en cuenta al momento de tomar determinaciones”.
Tal vez no se tenga en cuenta por temor. La propia productora agropecuaria recibió anónimos relacionados con este tema. También, en La Dulce es un secreto a grandes voces, algunos funcionarios fueron advertidos mediante amenazas, para que detuvieran los trabajos de saneamiento que se estaban realizando en la localidad respecto al agua. Hasta, dicen, llevaron camiones mezcladores con cemento para bloquear los trabajos. Quizás por esta cuestión, o vaya a saber por cuál otra, las labores se interrumpieron.
La buena voluntad de López Pueyrredón quedó de manifiesto una vez más al autorizar la realización de un entubado, que pase por el campo. Si bien ya lo había hecho verbalmente, ahora lo confirmó mediante una carta que elevó a la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas, con copias a la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad de Necochea y a la Comisión de Emergencia Hídrica del Partido de Necochea.
“No se trata de imponer por la fuerza”, expresó la productora quien además exige “estricto cumplimiento” de algunas condiciones, que tienen que ver con el cuidado de la Naturaleza.
En un tramo de la carta se advierte marcado malestar: “Teniendo en cuenta vuestro silencio ante las notas presentadas con fechas 11/9/2014 y 16/10/2014, hemos resuelto avanzar con la cuestión autorizando la obra y fijando con claridad las condiciones de la autorización, de manera de no seguir demorando la resolución de la problemática”.
Entre las condiciones inexorables para la productora la obra debe tener un plazo preestablecido para realizar la excavación y entubado y quedar completamente terminada. En caso de no respetarse los tiempos la autorización caducará de pleno derecho de manera automática. De ocurrir esta situación, la dueño del campo tapará la excavación que se hubiese realizado y los costos serán a cargo de la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas.
Por otra parte, previo al comienzo de las obras, se deberá limitar el área de trabajo, y, tanto el personal como las maquinarias que se utilicen no podrán pasar esos límites. Incluso, fuera de los horarios de labor que se establezcan, salvo algún sereno, nadie podrá permanecer en la zona de trabajos.
Además, otra de las condiciones establece que el obrador deberá estar fuera de la propiedad. También, se destaca que la obra se realizará desde la desembocadura del conducto en el Río Quequén hacia el inicio en la Ruta Provincial 86; contar con una válvula automática que asegure el cierre de ingreso de agua al conducto ante situaciones de crecida del Río Quequén; que el material de excavación no se retire del lugar para que después sea utilizado para tapar el entubado y una serie de seguros que cubran situaciones de responsabilidad civil.
La autorización está realizada, las condiciones planteadas, sólo falta la respuesta de la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas para así dar lugar a un “alivio” al conflicto que se viene generando desde hace tanto tiempo alrededor de la Laguna La Salada. La actitud de la productora rural es una actitud de buena voluntad. No necesita ser amedrentada cuando de buscar soluciones se trata.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Ruta 80: Otra gran mentira

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Desde hace mucho tiempo, vecinos de pequeñas localidades cercanas a Juan N. Fernández reclaman por la pavimentación de la Ruta 80, que une a Claraz con Barker, alrededor de 60 kilómetros. Es un camino de tierra, la mayoría del tiempo intransitable, al que le pavimentaron 20 kilómetros hace años, pero la obra quedó inconclusa. No obstante, oficialmente aparece como una ruta totalmente asfaltada en una oportunidad y dos veces repavimentada.
Una nueva prueba de esta gran mentira la acaba de brindar un médico de Tandil que, recorriendo la zona después de dos días de intensa lluvia, se dejó guiar por el GPS de su automóvil y terminó encajado a escasos metros de una banquina cubierta de agua, con una profundidad cercana a los dos metros.
Si en los GPS la Ruta 80 aparece como pavimentada, no caben dudas que así figuran en los registros de Vialidad y en el Ministerio de Infraestructura.
La odisea del médico tandilense se conoció luego que fuera publicada en el sitio JNF.Net el 30 de Octubre pasado bajo la dirección del periodista Ricardo Basualdo.
En la crónica destacó que el doctor tomó la Ruta 74 para dirigirse desde Tandil hasta Benito Juárez. Al llegar al cruce de Barker, su GPS le indicó que podía tomar la Ruta 80 para llegar hasta Juan N. Fernández. Sesenta kilómetros asfaltados.
Grande fue la sorpresa del facultativo cuando advirtió que en realidad la ruta de asfalto no existía. Que sólo 20 kilómetros estaban pavimentados luego de dejar de lado la localidad de Villa Cacique. El camino siguiente, hacia la Negra, era todo barro después de dos días de intensas lluvias.
Entrada la noche, y siguiendo las alternativas del GPS, el médico observó que se encontraba a sólo 40 kilómetros de Juan Nepomuceno Fernández, por lo que decidió continuar. Al llegar al puente “Las Hileras”, el vehículo se desplazó fuera de la huella y quedó encajado, a escasos metros de una cuneta llena de agua, con una profundidad aproximada a dos metros.
El médico advirtió la magnitud de lo ocurrido y se largó a caminar por el barro hasta llegar a Claraz, y luego, a Juan N. Fernández.
Algunos vecinos que vieron el auto atascado en el barro, sin nadie en el lugar, dieron aviso a la Policía de Claraz.

La ¿aventura? del médico tandilense dejó al descubierto una vez más otra gran mentira: la Ruta 80 que en los papeles aparece como pavimentada, jamás fue asfaltada.

viernes, 31 de octubre de 2014

Bookmark and Share Un viejo adagio dice “El que calla otorga”. Teniendo en cuenta este proverbio tan antiguo como actual, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, deja al descubierto constantemente el coraje que tiene para dar la espalda al pueblo. Así lo ha demostrado desde hace años en distintos rubros, pero en nuestra región, sin dudas, el más significativo ha sido el reclamo constante de la construcción de la autovía 88.
Con la mira puesta en las elecciones 2015, en la que aspira llegar a la presidencia de la Nación, Scioli sigue ignorando el pedido de los usuarios de la ruta, denominada también “ruta de la muerte”. La “Ola Naranja”; la cantidad de carteles colocados en cada rincón de nuestra patria; el patrocinio de autos de carrera; el marketing en ojotas, llaveros, bonitas modelos, y tantas otras cosas más que suman millones y millones de pesos para mantenerse en los primeros puestos de las encuestas, provocan irritabilidad en la gente. Un párrafo aparte se merece el dinero dispuesto para los medios de comunicación masivos a los que paga no sólo para que hablen bien de él, sino también para minimizar realidades que prefiere ocultar.
El caso de la Ruta 88, que une a Necochea con Mar del Plata, y beneficia directamente a otras ciudades como General Alvarado y Lobería, además de las localidades que integran los cuatro Distritos, es uno de los que afecta la buena libertad de expresión. Seguramente extorsionados con el retiro de la publicidad oficial, muchos medios pequeños quedan atrapados en la decisión de anunciar los reclamos de los vecinos, o cobrar a fin de mes el anuncio pautado. También ha ocurrido con medios a nivel nacional, donde la honestidad del periodista que divulgaba el accionar de los usuarios de rutas, hizo que se sincere: “Muchachos, hasta aquí llegué yo… Me avisaron de la dirección que les baje el pulgar porque corremos el riesgo de perder la pauta de Scioli…”.
Con el respeto que se merece la investidura del señor Gobernador, no es descabellado decir que Scioli miente. Lo hace en la publicidad como la que llevó a Necochea para su cumpleaños, donde destacó un tráiler con la leyenda “3.340 kilómetros de rutas repavimentadas para que puedas recorrer”. Esto es una gran falacia, y  muy fácil de comprobar.
Con respecto al pedido de la autovía 88, impulsada por la Unión de Usuarios Viales (UDUV) ante la pasividad de algunos intendentes, varios concejales y muchos legisladores provinciales, es lamentable observar cómo, hasta ahora, los intendentes de General Pueyrredón (Gustavo Pulti), Lobería (Diana Argüello) e interino de Necochea (José Luis Vidal), con sus ausencias a las audiencias públicas interdistritales que se realizaron y sin siquiera enviar notas de excusación, dejaron al descubierto que prefieren trabajar para el proyecto Scioli presidente antes que hacerlo por la gente que los votó para estar en el lugar que ostentan.
Prefieren decir que el reclamo de la UDUV responde a algún partido político de la oposición, sin ver que se trata de una asociación civil, sin fines de lucro, conformada por ciudadanos comunes, que pueden o no tener simpatías partidarias. El reclamo de la Unión de Usuarios Viales es político, si se quiere hasta de Estado, pero lejos está de serlo político partidario.
Por último, la construcción de la Autovía 88 no es un capricho. Es una promesa reiterada en tres ocasiones (todas en campañas políticas), por el propio gobernador Daniel Scioli. La última fue el 19 de Septiembre de 2011, cuando estuvo en el Cine Teatro París, apoyando la candidatura a intendente de Horacio Tellechea. Entonces dijo “hemos estado trabajando en la reparación de la ruta 88 pero no es suficiente, por eso queremos hacer una autovía, como me lo ha pedido Tellechea, lo prometemos y lo vamos a cumplir”.
Como la promesa no se cumplió, el 21 de Noviembre venidero tendrá lugar en el Concejo Deliberante de General Pueyrredón la Quinta Audiencia Pública Interdistrital por el reclamo de la autovía 88. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Cuando nada importa, salvo posicionarse para las elecciones

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Tal vez sea el microclima que viven los funcionarios, o porque dejan de lado el objetivo para el qué fueron elegidos. Se olvidan de sus orígenes, y no dudan en mentir descaradamente a la gente pese a que en muchos casos los llevaron al lugar donde hoy están.
El mejor ejemplo lo dio hace muy pocos días el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien, sin ponerse colorado, dijo que construyó 4.000 kilómetros de rutas en la Provincia de Buenos Aires. Una gran mentira insostenible. Sólo basta recorrer un poco para darse cuenta que, en el mejor de los casos, habrá tapado 4.000 baches, con materiales de mala calidad y trabajo desastroso. “Pan para hoy, hambre para mañana”, decían nuestras abuelas.
Ahora está embarcado en su carrera hacia la presidencia de la Nación. El viernes 6 de este mes, viajó a Mar del Plata para participar del lanzamiento de “la ola naranja”. Según los medios periodísticos, llenó un salón con unos 500 simpatizantes.
Un par de horas antes, en la ciudad de Miramar, poco más de 100 personas participaron de una asamblea con la intención de frenar “la ola roja, color sangre”, por la cantidad de usuarios que se están matando a raíz de accidentes viales en la Ruta Provincial 88, que une a Necochea con Mar del Plata.
El gobernador fue invitado a esa reunión. Lo mismo que los intendentes afines de Mar del Plata, Gustavo Pulti; de Lobería, Diana Argüello; el interino de Necochea, José Luis Vidal, y los concejales que responden al denominado sciolismo. No fue nadie.
Scioli, que podría haber estado en esa convocatoria ciudadana en Miramar, prefirió presenciar solamente su “ola naranja” de 500 personas, sobre casi un millón de habitantes que tiene Mar del Plata, antes que escuchar y ver la realidad expresada por los usuarios de la Ruta 88, representantes de instituciones rurales, frutihortícolas, de turismo, de entes portuarios, remiseros, taxistas, transportistas… gente común.
Aunque sea menos constructivo, quedó en claro que para el gobernador es mucho más agradable escuchar a todos los que piensan igual, antes que la diversidad de pensamientos. En el caso puntual del reclamo de la Autovía 88 vale recordar que ya la prometió al menos en tres oportunidades… claro está, en la campaña en la que buscó su reelección o en la que apoyó a su candidato para la intendencia de Necochea, Horacio Tellechea, actualmente destituido.
En este cuadro de situación, es lamentable asumirlo, los roles están totalmente invertidos. Los ciudadanos comunes se reúnen en asambleas para reclamar a los funcionarios por lo que no están haciendo. Y éstos, ni siquiera van a escuchar los motivos de esas reuniones. No sólo las ignoran, sino que hasta dan órdenes a sus custodios para que no lleguen a ellos.
Si… los roles están invertidos… Nada parece importar, salvo posicionarse para las próximas elecciones

sábado, 16 de agosto de 2014

Peligros para la salud humana de algunas sustancias usadas en el fracking

A juzgar por los resultados de un nuevo estudio, bastantes de las sustancias químicas utilizadas en la fracturación hidráulica, técnica popularmente conocida como fracking, pueden perjudicar no solo las hormonas reproductivas del cuerpo humano sino también los receptores de hormonas glucocorticoides y tiroideas, que son esenciales para mantener una buena salud. Otra investigación reciente indica que la composición química del agua de desecho generada por el fracking podría causar la liberación de diminutas partículas en tierras a las que a menudo se enlazan fuertemente diversos metales pesados y agentes contaminantes. Esa liberación agravaría los riesgos medioambientales durante los vertidos accidentales.
Los resultados del primer estudio se han presentado públicamente en el congreso de la Sociedad Internacional de Endocrinología (International Society of Endocrinology) y la Sociedad Endocrina (Endocrine Society), ICE/ENDO 2014, celebrado en la ciudad estadounidense de Chicago. Fundada en 1916, la Endocrine Society es la más antigua del mundo dedicada a la investigación sobre hormonas y a la práctica clínica de la endocrinología. Hoy en día, los miembros de la Endocrine Society ascienden a más 17.000 científicos, médicos, educadores, enfermeras y estudiantes de más de 100 países. Por su parte, la International Society of Endocrinology (ISE), fundada en 1960, constituye actualmente una federación integrada por unas 70 sociedades nacionales de endocrinología, representando a casi 50.000 endocrinólogos de todas partes del mundo. La sede de la ISE está en la Escuela de Medicina de la Universidad de Leeds en el Reino Unido.
Entre las sustancias de uso conocido en diversos sectores de la industria del fracking, las 24 que han sido puestas a prueba por el equipo de Christopher Kassotis, de la Universidad de Misuri en la ciudad estadounidense de Columbia, han bloqueado todas ellas la actividad de uno o más receptores hormonales importantes. Los elevados niveles de trastorno hormonal causados por las sustancias de este tipo en niveles como los medidos en el estudio, han sido asociados con muchos problemas de salud, como la infertilidad, el cáncer y los defectos de nacimiento.
La fracturación hidráulica es el proceso de inyectar numerosas sustancias y millones de litros de agua a gran profundidad bajo tierra y a alta presión, para fracturar la roca dura y liberar el gas natural y el petróleo atrapados. Kassotis advierte del peligro de que vertidos de agua contaminada procedentes de operaciones de fracking puedan contaminar acuíferos e incluso masas de agua en la superficie.
En investigaciones anteriores, este grupo encontró que ciertas muestras de agua recogidas de lugares con vertidos por fracking documentados en el condado de Garfield, del estado de Colorado en Estados Unidos, tenían niveles entre moderados y altos de actividad EDC (que provoca alteraciones endocrinas). Esa actividad concretamente bloqueaba o imitaba los efectos de  hormonas femeninas (estrógenos) y de hormonas masculinas (andrógenos) en células humanas. Sin embargo, el agua en zonas alejadas de estos puntos de perforación gasística mostró poca activad EDC sobre esas dos clases de hormonas reproductivas.

Dos nuevos estudios revelan los aparentes peligros para la salud humana de algunas sustancias usadas en el fracking.
El nuevo estudio, que ha sido financiado, entre otras instituciones, por la Agencia estadounidense de Protección Ambiental (EPA), extendió el análisis original a fin de averiguar si el uso intensivo de sustancias de fracking cambia otros receptores hormonales clave además de los receptores de estrógenos y andrógenos. (Los receptores son proteínas en células a los que la hormona se enlaza para poder realizar su función.) Específicamente, los investigadores examinaron un tipo de receptor para una clase de hormona reproductiva femenina, las progesteronas, así como aquellos para los glucocorticoides (una clase de hormonas importante para el sistema inmunitario, que intervienen asimismo en la reproducción y la fertilidad) y para las hormonas tiroideas. Esta última clase de hormonas ayuda a controlar el metabolismo, el desarrollo normal del cerebro y otras funciones necesarias para una buena salud.
Entre las 24 sustancias habituales del fracking que Kassotis y sus colegas probaron de forma repetida en cuanto a la actividad EDC en células humanas, 20 bloquearon el receptor del estrógeno, evitando que este último se enlazase al receptor y pudiera generarse la respuesta biológica natural. Además, 17 sustancias inhibieron el receptor del andrógeno, 10 entorpecieron el receptor de la progesterona, 10 bloquearon el receptor del glucocorticoide y 7 inhibieron el receptor de la hormona tiroidea.
Kassotis aclara que no han medido estas sustancias en muestras de agua locales, y que es probable que las altas concentraciones examinadas no aparezcan en el agua potable cercana a los lugares de las perforaciones. Sin embargo, argumenta que ciertas mezclas de estas sustancias actúan juntas, haciendo que sus efectos de perturbación de las hormonas sean peores que los de cada sustancia por separado, y que el agua potable examinada suele contener mezclas de sustancias con actividad EDC. “No sabemos cuáles podrían ser las consecuencias adversas para la salud en humanos y animales expuestos a estas sustancias”, reconoce Kassotis, “pero bebés y niños serían los más vulnerables porque son más pequeños, y su metabolismo carece de la capacidad para descomponer estas sustancias”.
El otro estudio al que hacíamos referencia al principio de este artículo lo ha llevado a cabo el equipo de Cathelijne Stoof, de la Universidad Cornell en Ithaca, Nueva York, Estados Unidos, y sus resultados se han publicado en la revista académica Environmental Science & Technology, de la ACS (American Chemical Society, o Sociedad Química Estadounidense), fundada en 1876, y que hoy cuenta con más de 160.000 miembros.
Se sabe, por investigaciones previas, que de un 10 a un 40 por ciento de la mezcla de agua y solución química inyectada a alta presión en las capas profundas de roca durante operaciones de fracking acaba por salir de nuevo a la superficie. Stoof y sus colegas, al estudiar los impactos medioambientales de este “fluido de retorno”, encontraron que las mismas propiedades que hacen a la mezcla de agua y productos químicos tan efectiva para extraer gas natural por fractura hidráulica en un yacimiento de esquisto o pizarra pueden también desplazar diminutas partículas que están unidas de forma natural a la tierra, causando que agentes contaminantes asociados como los metales pesados se filtren hacia fuera de la zona sometida a fracking.
Stoof y sus colegas han profundizado en los mecanismos de esta liberación y transporte. Las partículas que estudiaron son coloides (más grandes que una molécula pero más pequeñas que lo que se puede apreciar a ojo desnudo), que se adhieren a la tierra y a la arena debido a su carga eléctrica.
En unos experimentos, se llenaron columnas de vidrio con arena y coloides sintéticos de poliestireno. Después rellenaron cada columna con diferentes fluidos: agua desionizada como opción neutra de control, y fluido de retorno recogido de un yacimiento en el que se han hecho operaciones de fracking. En los experimentos, se probó con distintas tasas de flujo y se midió la cantidad de coloides que fueron movilizados.
Los científicos encontraron que se liberaron menos de un 5 por ciento de coloides cuando rellenaron las columnas con agua desionizada. Esa cifra saltó al 32 y hasta el 36 por ciento cuando se rellenaron con fluido de retorno. Incrementar la tasa de flujo del fluido de retorno movilizó hasta un 36 por ciento adicional de coloides.
El equipo de Stoof cree que esto sucede porque la composición química del fluido de retorno reduce la intensidad de las fuerzas que permiten a los coloides permanecer unidos a la arena, hasta el punto de causar que sean repelidos por ella.
Esto podría provocar la liberación de partículas diminutas en suelos que a menudo contienen metales pesados y agentes contaminantes, empeorando los riesgos medioambientales durante los vertidos accidentales.
Fuente consultada: NCyT, AmazingsBookmark and Share