sábado, 26 de diciembre de 2009

La razón de Favaloro


(Del Dr. René Favaloro/julio 29-2000-14,30 horas)
Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces... Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.
Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo.
En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.
A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto.
A mediados de la década del `70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.
Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.
La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.
Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana, sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. 'Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?'. 'Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe'. El cirujano 'de real valor' además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las 'indicaciones' de su cardiólogo. '¿Doctor, usted sigue operando?' y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.
Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.
Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna 'lecture' de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el 'sistema' y el dinero es lo que más les interesa.
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos..
No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle 'la operación económica' y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir 'no hay camas disponibles'.
Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses... Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.
Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.
¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!
Sin duda la lucha ha sido muy desigual.
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al 'sistema'.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
'Pondremos gente a organizar todo'. Hay 'especialistas' que saben como hacerlo. 'Debes dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado'. 'Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación'
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: 'a mí no me ha derrotado nadie'. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.
El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.
'¡La leyenda, la leyenda!'
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación.
Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.
No puedo cambiar.
No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.
No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.
Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.
Un abrazo a todos
René Favaloro

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martes, 8 de diciembre de 2009

Hora de hacer ruido los no violentos


Parece mentira pero la violencia, que tendría que estar desterrada en una sociedad civilizada, sigue actuando como si fuera el único medio del que unos pocos hacen oír su voz, mientras que la mayoría, perjudicada, continúa soportando… ¿hasta cuando?
Pasó en su momento con Alfredo Marcenac, pasa ahora con Ana María Castro, dos casos que reflejan claramente a los necochenses los momentos de crueldad que está sobrellevando esta sociedad.
Da la sensación que la escalada de barbarie tiene un patrón. Matan por matar, como si se quisiera instalar el temor ante tanto salvajismo. En Argentina ya se han vivido situaciones semejantes, con muertes absurdas, crímenes sin resolver y sospechas de maniobras con mucho olor a mafia.
Por esta razón, las muertes de Alfredo y de Ana María –como la de tantos otros- no tienen que ser en vano, que sirvan, en medio de esta desgracia, para abrir los ojos y comenzar a hacer sentir en alta voz un mensaje de no violencia.
En este sentido Sri Sri Ravi Shankar sostuvo que “la violencia produce ruido mientras que la no-violencia transcurre en silencio. La gente violenta hace un ruido tremendo; hace conocer su violencia, mientras que los no-violentos son silenciosos. Pero llegó la hora de que los no-violentos hagan ruido para que la violencia disminuya”. El mensaje lo dijo en Apple Valley, California, el 21 de abril de 1999, hace 10 años… Sin dudas, llegó el momento de la manifestación.

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Burocracia judicial al servicio de asesinos



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Escriben: padres de Alfredo Marcenac

Algunos estudiosos del tema, hace ya más de 100 años describieron a la burocracia, como una “jaula de hierro”, una estructura rígida y lenta para solucionar los problemas de las personas que viven en sociedad. Si algo hemos aprendido aquellos que esperamos justicia en nuestro país, es que las instituciones judiciales son el ejemplo más claro de la ineficiencia para dar respuestas justas a las víctimas, muy por el contrario terminan convirtiéndose en una “trampa de hierro” al servicio de los victimarios y de los asesinos.
Nuestro hijo Alfredo MARCENAC fue asesinado el 6 de julio de 2006 por Martín Ríos, quien disparó a un grupo de personas que caminaban por Avda. Cabildo a las 5 de la tarde. A partir de ese momento no sólo hemos sufrido la pérdida de Alfredo, sino que de manera permanente hemos sido violentados y revictimizados por el sistema judicial, el cual no ha sancionado a nadie por el daño causado; más bien ha justificado de manera sistemática, el accionar del asesino y su familia y de otros responsables indirectos de la muerte de nuestro hijo. Por eso denunciamos en forma pública, la lamentable forma de actuar de la justicia:
1- Al asesino Martín Ríos lo detuvieron, pocos días después de matar a nuestro hijo, en ¡compañía de su madre! portando el arma que había usado para el crimen, cargada y lista para disparar llevando además 57 balas con la punta limada. A partir de su detención, se supo que este asesino tenía antecedentes de consumo de diversas drogas, que había robado, que una vez lo detuvieron con el arma y drogas en el auto- y que lo absolvieron-, que muchas veces andaba armado y que cuando lo internaron por consumo de drogas, tanto él como sus padres abandonaron los tratamientos que les indicaron. Está claro en el expediente que su familia nunca se ocupó de ponerle límites a su exagerada afición a las armas; al contrario, el padre se hizo responsable ente el Renar para que Martín Ríos obtuviera el certificado de legítimo usuario y fue quién lo alentaba en la práctica de tiro.
2- A pesar de todos estos antecedentes, la familia de Ríos logró, por algunas razones sobre las que preferimos no opinar pero que nos generan sospechas, que un grupo de médicos, supuestamente “expertos”, escribieran largas páginas con palabras difíciles para argumentar que este asesino tiene un trastorno mental.
No debemos olvidar aquí que en el sistema burocrático de la justicia, las palabras grandilocuentes, el papeleo inútil y las alianzas, predominan muchas veces, por sobre la VERDAD de los hechos y la VIDA DE LAS PERSONAS. Lo cierto es que merced a estas artimañas el asesino Ríos, fue considerado INIMPUTABLE por el Tribunal Oral Nº 12, en un fallo vergonzoso de los jueces Ana Dieto de Herrera, Carlos Bruno y Alfredo Rizzo Romano, que prefirieron darle más crédito a un diagnóstico médico diseñado a medida, que a la palabra de los propios testigos que vieron a Ríos disparar sobre las víctimas a “sangre fría”, con tranquilidad y sin dudar. Así es que la Justicia ABSOLVIÓ DE CULPA Y CARGO al asesino Ríos.
3- La parodia judicial no termina aquí. En el mes de abril/09 la Sala 4 de Casación Penal le concedió una PROBATION al inescrupuloso médico Mark Garret que firmó el certificado de APTITUD PSICOFÍSICA del asesino Ríos con el cual le otorgaron la tenencia de armas de fuego. En esta ocasión la Justicia mostró una vez más su capacidad para el absurdo, porque SIN suspenderle la matrícula sólo lo obligó a cumplir 240 hs. de trabajo voluntario en el Hospital Municipal de San Antonio de Areco y a entregar $ 1.500 a la Red Argentina para el Desarme. Nadie cuestionó al médico que firmó un certificado “apto psicológicamente” a un sujeto de “extrema peligrosidad” (afirmado hasta por los peritos de la defensa de Ríos), demostrando así la incoherencia de algunos jueces y cuánto vale para ellos la irresponsabilidad profesional que puede costarle la vida a una persona.
4- Pero si algo faltaba para mostrar la irracionalidad y la ineptitud de la burocracia judicial, es la noticia que acabamos de enterarnos: El Juzgado Civil Nº 26 ha dictaminado la insania del asesino Martín Ríos otorgándole la CURATELA ¡a su madre! (la misma que estaba con su hijo armado cuando lo detuvieron). Hay que aclarar además que para la insania la flia. Ríos presentó una pericia médica que, “casualmente” fue firmada por una de las profesionales médicas del Cuerpo Médico Forense que participó en la pericia que se presentó para el juicio penal contra Ríos, donde lo declararon inimputable.
- Y así se cierra el círculo de la perfecta e inservible burocracia judicial, en la que, como muy pocos se toman el trabajo de leer con detenimiento los papeles y casi nadie se dedica a atar los cabos sueltos, pueden colarse todo tipo de artimañas para que los asesinos resulten libres de culpa y cargo. Y los mismos padres del asesino que fueron cómplices de su deterioro psíquico y de su afición a las armas, quedan como responsables de cuidar y controlar a un hijo al que no cuidaron nunca, e inclusive colaboraron para convertirlo en el asesino que hoy es.
Lo más terrible de esta cuestión, es que la “jaula de hierro” opera de manera perfecta, para que la vida de las víctimas quede perdida en una maraña de papeles y de unos cuantos funcionarios ineptos, que son incapaces de ver más allá de las letras engañosas de informes, pericias y oficios judiciales.
- Somos los padres de Alfredo MARCENAC, brutalmente asesinado por Martín Ríos, el 6 de julio de 2006. La Justicia Penal y Civil hasta hoy, se han burlado de él y de nosotros. Somos una de las tantas víctimas de este país que reclamamos, exigimos y ESPERAMOS la Justicia que se merecen las víctimas, porque entendemos que es lo que humanamente corresponde. No queremos venganza, solo buscamos JUSTICIA, sin trampas ni artimañas.
Ante tanto atropello sufrido pedimos SERIEDAD para el tratamiento de estos temas. Pedimos que se exija a los funcionarios judiciales que concursan para cubrir puestos en las instituciones jurídicas, una cuota especial de humanidad para atender el dolor ajeno, una cuota importante de “sentido común” para leer con atención los expedientes, porque esos expedientes no son papeles, son las vidas de nuestros hijos. Les pedimos esencialmente inteligencia y sensibilidad para juzgar con sabiduría, porque lo cierto es que, salvo honrosas excepciones, eso es lo que falta y mucho en la Justicia Argentina.
En nombre de Alfredo y nuestro, ¿alguien podrá atender este pedido?.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Aroma a gatillo fácil



En poco tiempo más la Justicia deberá establecer si existió un caso de los denominados de “gatillo fácil”, al juzgar oral y públicamente a policías por la muerte de un joven que fue alcanzado por una bala oficial el 10 de octubre de 2008 en Necochea.
De acuerdo a las declaraciones de testigos, evidentemente existieron maniobras que hacen pensar en un armado de escena en el lugar del hecho. Pero para la Justicia hay que aportar pruebas contundentes, y en este sentido, no las hay, al menos en gran magnitud. Sí existen indicios, pero hay que ver si su sumatoria alcanza para convencer a los magistrados. Realmente será una tarea difícil de resolver para los jueces.
El hecho tuvo como víctima a Gustavo Martín Moreira, joven que intentaba en ese momento ingresar a las filas de la Policía bonaerense. Alrededor de la una de la madrugada, patrulleros de la Seccional Primera arribaron a inmediaciones de 108 entre 55 y 57. Los policías fueron alertados a través de un llamado al 911, que indicó la presencia de un desconocido sobre los techos de una vivienda.
De acuerdo a la documentación que obra en el expediente, aseguran, el primer móvil en arribar fue en el que se desplazaban los efectivos Agustín Tórtora y Diego Carrizo. Inmediatamente hizo lo propio otro, en el que iba otro policía de apellido Bienkiewichz.
Al parecer, este último uniformado utilizó una escopeta de las denominadas de estruendo para amedrentar a un sujeto que al ver los móviles huyó del lugar, cortando camino por un terreno baldío. Inmediatamente sonaron otros dos disparos. Carrizo dijo que él fue el autor de uno de esos tiros, y que lo hizo al aire. Aseguró que su compañero Tórtora le dijo que se corriera y le disparó al desconocido. “Ni siquiera se dio vuelta” el joven que huía cuando recibió un certero balazo que le cegó la vida, expresó Carrizo.
En la misma causa se estableció que Tórtora se fue del lugar con el pretexto de ir a buscar ayuda médica al Hospital Municipal, distante a no más de seis u ocho cuadras del lugar del hecho. Mientras tanto arribaron más policías, entre ellos el policía Carlos Cabello, a cargo de la Seccional Primera.
Al cabo de media hora reapareció en escena Tórtora, que pasó junto al cadáver. Lo hizo sin la ayuda que había ido a buscar. También en ese momento fue hallado un revólver junto al cuerpo sin vida de Moreira.
Cuando Tórtora llegó al sitio, lo primero que hizo fue entregar su arma para la correspondiente pericia. También hicieron lo propio Carrizo y Bienkiewicz. Las pericias balísticas establecieron que el arma reglamentaria de Tórtora no registró ningún tipo de evidencia de que haya sido disparada. Estaba sin uso, como si recién la hubiesen limpiado.
No obstante, un testigo que estuvo en el lugar del hecho, y luego otro con identidad reservada, escucharon comentarios que dejan bastante mal parado a Tórtora. “Conseguí este (revólver calibre) 38 y lo arrojé junto al cadáver”, dijo a sus jefes departamentales, expresaron los testimonios.
El aroma de un caso de gatillo fácil flota en el aire. Ahora será un tribunal el que deberá establecer que sucedió aquella noche en que murió Moreira y que todavía ni siquiera se sabe si fue realmente la persona que anduvo por los techos.
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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Yo soy testigo


Por Oscar Gollnitz -Periodista-

Algunas situaciones vividas hace muy pocas horas en el ámbito de la Justicia sirvió para contar con un nuevo elemento y entender por qué estamos como estamos.
En el término de no más de dos días fui requerido por un fiscal y el titular de la Cámara Penal de la Justicia Federal. En ambos casos el interés de los magistrados estuvo centrado en dar respuesta a la denuncia del abogado Julio Razona, defensor de la señora Lidia Ruete, sospechada del delito de contrabando en nuestra ciudad.
Aparentemente se intenta establecer si existió fuga de información desde el Juzgado Federal de Necochea en el marco del procedimiento que se realizó en el edificio Keops, el 14 de agosto pasado, donde se produjo un importante secuestro de prendas de vestir y perfumes del interior del departamento de la señora Ruete.
Curiosamente nada se conoce sobre la continuidad de esta causa. La última información fue el procedimiento y posterior secuestro de mercaderías, pero sobre el resultado de las pericias, el origen del secuestro, si existió o no documentación que deje en una situación más cómoda a la mujer involucrada, existe gran mutismo.
En cambio la Justicia libró al menos dos oficios -a mi nombre-, dando lugar a la denuncia que formuló el doctor Razona. El abogado exigió saber si algún funcionario del Juzgado fue el encargado de brindar la información del hecho en el momento en el que se produjo el allanamiento. Y fue más allá todavía: No dudó en pedir información confidencial. Lo lamentable de todo esto es que la Justicia accedió a la solicitud, rayando, o tal vez ingresando en una clara violación a esa declaración reservada.
Esta denuncia motivó la puesta en marcha de los engranajes de la Justicia. Jueces y funcionarios estuvieron abocados a tomar declaración testimonial. Toda esta movida se postergó por varios días bajo la sospecha de “filtración de información”. En cambio a mi me queda el sabor de ser parte del chivo expiatorio de una maniobra de dilación de la verdadera causa, la de contrabando. Es más, ¿qué pasará si se establece que la información del allanamiento surgió del Juzgado? Seguramente el abogado pedirá la anulación de lo actuado, y aunque se pruebe el delito investigado, no existirán condenados. Esta es una maniobra burocrática, denominada “chicana jurídica”, muy utilizada por abogados que se especializan en aprovechar al máximo los baches jurídicos existentes, y que los legisladores nunca se preocuparon por reparar.
Así como la duda favorece al reo, pido que a mi me permitan ejercer el derecho de la sospecha ante este tipo de escenarios, que seguramente jamás podré probar en papeles pese a que todos asientan silenciosamente. Yo soy testigo.